Cuando se es expatriado o cuando el círculo
cercano de amigos está compuesto en parte por ellos, hay un flujo constante de
gente que viene y gente que se va. A
este intercambio constante de personas yo le llamo “La Rotación” en gran parte
por que en general el que llega es para cubrir el espacio del que se va (por lo
menos en cuestiones laborales), este fenómeno tiene dos caras diferentes.
Por un lado, resulta realmente interesante
encontrar continuamente nuevas personas con diferentes nacionalidades, caracteres,
idiomas, formas de pensar, etc. Muchos se vuelven muy buenos amigos, de otros
nos olvidamos los nombres. Con algunos se coincide en ideas y en carácter, con
otros se difiere pero hay respeto y con otros ni se coincide ni hay respeto
pero al final no es grave porque nunca se está obligado a aguantar a nadie.
El otro lado de la rotación es que esas mismas
personas que se encuentran, en determinado momento se van. Todos lo hacemos en
algún momento, eso se sabe de antemano y de hecho, cuando se llega a un lugar
nuevo una de las mejores formas de encontrar gente es ir a la fiesta de
despedida de alguien (además en esta cuestión de expatriados me parece que
nadie nunca va a juzgar a un colado).
Este proceso de Rotación lo vive generalmente
el que se queda, al que se va le tocara comenzar de nuevo en otro país
desconocido o enfrentar el proceso de readaptación al lugar de origen.
De todas formas, aunque se sepa desde el
principio que todo el que viene se va (o en gran parte) pues una despedida es
una despedida y aunque se organicen buenas pachangas, por más que se celebre siempre
queda ese nudo en la garganta al momento de decir adiós a aquellos con los que
se compartió.
Algunos que llevan en esto mucho tiempo han
logrado crear una barrera afectiva para lograr quedarse en un punto en donde se
conoce gente nueva pero nunca se crean ligas demasiado fuertes, así el proceso
de rotación es más sencillo. Yo prefiero dejar que las cosas tomen el camino
que tengan que tomar y no dejar pasar la oportunidad de hacer una buena amistad
aunque dure un periodo corto en el tiempo. Sin embargo, entiendo la perspectiva
pues es verdad que puede resultar desgastante hacer esfuerzos para hacer amigos
y después pasar a las despedidas, mientras más personas se conocen pues más
personas se van y se vive esta rotación muchas veces.
Me parece algo normal en las relaciones humanas
el crear lazos afectivos, somos entes sociales por naturaleza, por instinto nos
integramos a un grupo o intentamos formar uno. Así, eventualmente siempre se
termina estando en un círculo de amigos con los que se puede hacer de todo. En
África me parece que es realmente importante tener a alguien con quien
compartir cosas, con quién uno se pueda quejar del país, del trabajo o de lo
que sea, descargar frustraciones y al mismo tiempo cargar energías para seguir
lo que sea que nos encontremos haciendo.
Dependiendo el contexto en el que se viva, a
veces en muy poco tiempo se llega a tener mucha confianza en alguien, eso hace
que las despedidas sean complicadas especialmente cuando el ambiente en el que
se vive es difícil o cuando el hacer nuevos amigos en un lugar nuevo ha sido un
camino largo.
Cuando hay alguien que se va, ya se está
pensando en quién será el siguiente y por supuesto también se piensa en cuando
será nuestro turno, es un poco como cuando alguien se muere pero con la
diferencia de que en estas despedidas casi siempre existe la posibilidad de
volver a encontrarse en algún momento con el que se fue, ya sea de visita, de
paso o en cualquier lugar del mundo por el que la vida nos lleva. Pero es
verdad que hay un poco de duelo, un poco en pensar “se nos fue” o “se nos adelantó” como dirían las expresiones.
Pero también está la otra parte, la parte de
“la vida sigue” pues aunque las cosas cambian, al final todo sigue su curso.
Además, herramientas como Facebook, Skype, Google+ hacen que la comunicación
sea relativamente fácil sin importar la distancia permitiendo estar en contacto
con las amistades, las buenas siguen en contacto, otras se van perdiendo poco a
poco.
En mi caso, tengo la fortuna de decir que en
este proceso de rotación que he vivido muchas veces ya, he encontrado grandes
personas que ahora son grandes amigos y con los que me alegro de seguir en
contacto, me alegro todavía más cuando nos hemos encontrado de nuevo y me gusta
mucho que incluso con algunos he podido seguir organizando viajes y
compartiendo muchas experiencias.
Debo admitir que en este fenómeno de “rotación”,
la parte de las despedidas nunca me ha sido fácil y en realidad no es algo que se
facilite con el tiempo, pero de cualquier forma por más difícil que sea
despedirse de alguien siempre habrá valido mucho más la pena haber podido
compartir algunos momentos, la suerte de coincidir es algo increíble y no se
debe dejar de lado.
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