Achilles
Emana es desde agosto 2013 parte de los Cementeros del Cruz Azul después de
haber pasado por diferentes equipos en Francia, España y los Emiratos Arabes.
Emana pertenece a la tribu Ewondo y es originario de Yaundé, Camerún. Me llamo
la atención seguir las noticias de alguien de Camerún en México ¿Será algo así
como un balance natural de nacionalidades? ¿Alguna ley cósmica que diga que
para todo mexicano en Camerún habrá un Camerunés en México? ¿Casualidad o hecho
cabalístico dictado por el destino vivir tres años cerquita del Estadio Azul
donde ahora juega Emana?
No lo
sabemos, pero bueno dejando las preguntas metafísicas para otro momento, así como yo no he sido el único mexicano en Camerún,
Achilles Emana no ha sido el único Camerunés en México, por lo menos no el
único futbolista. Recientemente
descubrí que entre los jugadores cameruneses que han jugado en México se
encuentran: Omar Biyik (América 1994-1996), Jean-Claude Pagal (América
1994-1995) Simon Moukoko (Tecos 1997), Joseph Tchango (Tecos 97-98/00-02) David
Embe (Tecos 1996-1998) y Alain Nkong (Atlante 2007). El único que yo recuerdo
es Biyik aunque no sé por qué si yo ni le voy al América… (No es verdad que
alguien me haya visto cantando en el estadio “vamooos vamos Ameeeérica” ).
Tal vez les
llame la atención que escriba sobre futbol porque nunca he sido un arduo
seguidor del deporte, digamos que el seguimiento que le doy se limita a los
mundiales y a veces la “Champions league”… Creo que el hecho de que yo vea un
partido de futbol es sobre todo una cuestión social relacionada con cerveza,
aunque visto el desempeño de la selección mexicana cada vez pierdo más el
interés (en el futbol). De cualquier forma, siempre me ha gustado ir al estadio.
Aficionado
del futbol o no, es un deporte que
despierta pasión en todas partes del mundo y creo que para conocer bien
una cultura de otro país además de ir a la iglesia y al mercado, se tiene que
ir a ver un partido de la selección al estadio… así que al estadio me fui.
El Estadio
Ahmadou Ahidjo u “Omnisport” como lo conoce toda la gente, es una estructura
que se alcanza a ver desde casi todas las colinas de Yaoundé. Esta viejo y
maltratado pues fue construido en 1975 y aunque en el 2005 se le dio una manita
de gato, la verdad no se le ve donde. Al
estadio le caben alrededor de 38 500 personas pero eso es la gente sentada
bien apretadita, en realidad hay mucha más gente parada (y/o colgada) de donde
se pueda.
No creo que
el estadio cumpla con ninguna disposición de seguridad y por lo que vi tampoco
creo que la gente esté interesada en seguir alguna entonces ni quién se
angustie.
Me parece
que tener estos sobrenombres en las selecciones le da bastante más ambiente al futbol
al momento de anunciar los partidos y de decir los resultados. Es más divertido
decir que Los Elefantes se enfrentan a
los Leones indomables o que los Diablos Rojos destrozaron a las Fieras en el último
minuto a decir que el TRI se enfrentó a Honduras y les dieron su “Aztecazo”… ¿O
no?
Asi
entonces como sacado de alguna historia de gladiadores me fui a ver el
encuentro entre los “Leones indomables” y “Los Caballeros del Mediterráneo”
(Selección de Libia).
La realidad
es que por más interesante que suene el encuentro estilo circo romano, lo
interesante no estuvo en la cancha sino en la tribuna del estadio y por
supuesto toda la experiencia esta cargada de su buena dosis de surrealismo.
El grupo
con el que fui al estadio estaba compuesto de cameruneses y de “blancos” de
diversas nacionalidades que contrastábamos maravillosamente con el resto de la
afición. Como el partido era contra libia no me salvé de algunos que me
confundieran y me gritaran en ese espíritu deportivo universal que caracteriza
al futbol “Eh ese libio les vamos a partir su madre!!”.
La ventaja es que teníamos bien puesta la
camisa de la selección y a toda pregunta o manifestación de la afición la
respuesta eran porras para soportar al equipo Local “Allez les lions” “On va
ganger 3-0 à ces Lybiens” y pues rápidamente la agresividad cambiaba a hacernos
parte de la fiesta, las cosas resultaron
relativamente fáciles.
La entrada
al estadio se hace por unas puertas del tamaño de la entrada de una casa
normal, hay dos puertas y se entra de uno en uno. La policía decide más o menos
quién entra y quién no por alguna razón que no pude distinguir aunque tuvieran
boletos. Los cameruneses que iban conmigo solo dijeron “ellos saben por qué,
solo de verlos saben que van a dar problemas” ¿Sera?
En general por
aquí es “normal” que la gente orine en la calle abiertamente y sin tapujos,
pero en esta ocasión siendo la cancha el único espacio verde, la gente venía a
orinar ahí, frente a nosotros hacia la cancha desde el muro de contención sin
ninguna preocupación con los miembros al viento. Ese fue el espectáculo de
medio tiempo.
El tiempo
paso y el partido termino en favor de los Leones indomables quienes devoraron
en un sanguinario encuentro a los Caballeros del mediterráneo para un marcador
final de 2-0… (ya ven como así es más chido).
Unos cuantos
minutos antes de que terminara el partido, nos encaminamos a la salida. Si la
entrada al estadio fue complicada, la salida fue en estampida. Si, la gente no
se levantó y camino a las puertas sino que corrió hacia las pequeñas entradas
como si fueran perseguidos por verdaderos
leones indomables. La gente saltaba las bardas y se acumulaba en las
entradas, saltaban por los barandales y
en las escaleras así como si fueran los zombis de alguna película hambrientos
de cerebros. Logramos salir ilesos aunque un poco apretujados.
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| A la salida del estadio (vista desde dentro) |
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| A la salida del estadio (Vista desde fuera). La gente intenta salir por las dos pequeñas puertas |
En las
calles la gente se acumulaba para festejar, hacían ruido, cantaban y bailaban,
algunos se concentraban en la calle ver pasar el camión que transportaba a los
Leones y en las glorietas individuos vestidos con los trajes típicos y unas
lámparas mostraban simbólicamente el camino. Todo un evento.
Después del
partido, nos quedamos a tomar una cerveza en un bar local, como debe de ser.
Platicando con algunos locales, nos contaron historias sobre los jugadores, la más
interesante es por supuesto sobre Eto'o
Cuenta la
leyenda urbana (que por supuesto es un secreto que nadie debe saber) que Eto'o
es uno de los brujos más poderosos, dicen que ha recurrido en muchas ocasiones
a la brujería para ganar poder, dinero y mujeres, incluso se dice que su
posición actual no es tanto por su talento sino gracias a sus habilidades con
las artes obscuras.
Leyendas nos fueron contadas sobre cómo la
gente que lo contradecía o lo hacía enojar había muerto de forma intempestiva e
inexplicable, cómo algunos juraban que en realidad Eto'o no es un humano sino un
demonio disfrazado y después de verlo habían enmudecido para siempre o muerto
en las horas siguientes…. Y claro los rituales de brujería para ganar “todo ese
poder, todo ese dinero y todas esas mujeres” siempre incluye sacrificios
rituales, beber sangre y comer carne….No solo de animales.
Sobre Achilles Emana no conseguí ninguna
historia mórbida o entretenida fuera de algunas cuestiones de política local, pero
por si acaso le da por la brujería yo creo que en México la tendrá fácil pues el
Mercado de Sonora le quedara muy a la mano. Tal vez termine también por comerse
una que otra Águila, Puma, Chiva o Diablo rojo pero en todo caso, me parece que
los técnicos del Azul no esperan menos… a ver si así ya ganan un campeonato.









