lunes, 15 de abril de 2013

Un asunto de poder



Por si se lo estaban preguntando, en Camerún un corazón humano cuesta alrededor de 7 622 €, este corazón no sería para un trasplante sino con finalidades rituales y brujería. El mismo precio tendría una cabeza y un miembro masculino costaría alrededor de 5 700 €. Esto según el periódico “Le Jour” de Camerún que publicaba hace unos días una historia increíble en donde una chica fue secuestrada y logro escaparse de sus captores y dar aviso a su padre y a la policía con el teléfono que los captores olvidaron retirarle. Una vez que la policía llego al lugar de los hechos encontraron partes de cuerpos de otras personas menos afortunadas y declaraban que por fines de brujería la gente busca los miembros humanos.
No es la primera vez que me encuentro con historias como ésta, casi a mi llegada a Yaundé escuché en el radio que la policía había “asegurado” un lote clandestino de carne. Dicho lote estaba compuesto de carne de origen ilegal, principalmente de elefante pero había también otro tipo de carne que no lograban identificar, al analizarla resulto ser  carne humana. Según la radio, se pensaba que la carne humana sería utilizada para ser ingerida con fines de brujería.

Otra historia parecida me la contaron durante mi primera misión al Este de Camerún…

La historia cuenta que “Un blanco” estaba en la región trabajando, pero su forma de trabajar, dando órdenes y presionando demasiado a los trabajadores locales, logro irritar al extremo a la población. El resultado, terminaron comiéndoselo… Aunque dude un poco de la veracidad de la historia y vea más tintes de amenaza  o advertencia preferí ser amable y no comprobarlo.



Sin embargo, la brujería es parte da la vida cotidiana de Camerún y al mismo tiempo algo oculto, tal vez mucho más que en otras partes. Aquí, la brujería explica desde el cambio climático y la homosexualidad hasta la fortuna, la mala fortuna, los avances tecnológicos, la medicina, el talento de alguien, bueno casi todo. Incluso cuando alguien no comprende algo es común escuchar la expresión “c’est de la sorcelerie” (eso es brujería).
Piezas de arte ligadas a la "brujería" Noroeste de Camerún

También ligado a la brujería se encuentran las cuestiones de poder, factor súper arraigado en la idiosincrasia camerunesa.  En el gobierno y en los altos círculos las prácticas de brujería no son nada extraño, claro en México tampoco…..pero esta brujería va más allá de limpias con huevo y médiums buscando cadáveres o de la lectura del tarot y pociones de amor.

El poder no está solamente ligado al gobierno sino también a cuestiones tradicionales, no hay que olvidar que en Camerún todavía hay muchas jefaturas tradicionales y los títulos cuentan mucho en la vida social. Todos quieren ser presidente de algo, pues eso implica reconocimiento social y por ende, cierto “poder”, no importa si se es presidente de la clase, de la tanda o de una asociación que no existe, la persona será llamada por la gente presidente durante mucho tiempo. Es normal entonces que alguien que quiera adquirir algo de poder recurra a la brujería, los métodos son bastante diversos y van desde pociones………………. hasta la ingesta de carne humana.

Como decía, esto de la brujería está en todas partes y ya me ha tocado estar cerca, en mi caso en la oficina.  Hace algunos días, alguien le ha dejado a mi colega sobre su escritorio unos “fetiches” que consistían principalmente en pequeños pedazos de hueso (de origen indeterminado) y piedritas. Según nuestras averiguaciones, estos fetiches se utilizan para asegurar que alguien va a hacer algo en favor del que deja los fetiches, ya sea ceder ante una discusión, dar un permiso, osea asegurar una victoria sobre el otro.

Este caso llamo mi atención, primero porque nunca había tocado tratar algo así y después porque mi colega una mujer normalmente bastante integra y fuerte vino a contarme lo que había encontrado entre incrédula, divertida y asustada. Muy a lo novela de misterio empezamos una reconstrucción de los hechos y una deducción detectivesca para intentar buscar quien fue el responsable, al cabo de una hora teníamos ya sospechosos y una estrategia.

A diferencia de las historias de suspenso, nuestra estrategia fue mucho menos interesante y consistió en tratar el asunto de forma profesional, hacerlo público y no darle mucha importancia. Sin embargo, ahora mientras escribo éste episodio me llegan muchas preguntas desde antropológicas y científicas hasta las más banales, pero la que me causa más intriga es preguntarme si de haber seguido con la investigación hubiéramos llegado, como en las novelas de misterio, a conocer en “carne propia” los mercados ilegales de la brujería….