lunes, 19 de agosto de 2013

Soy el que no soy en Limbe



Soy "El que no soy"

Hay un individuo que he encontrado en varias ocasiones y que siempre me saluda con mucho gusto. Yo no sé quién es.
La primera vez me abordó mientras yo estaba sentado en un café cerca de mi casa. Se acercó y me saludo muy amigable, le respondí el saludo de igual manera, me pregunto cómo estaba etc. a lo que amablemente respondí. - Muy bien gracias pero creo que no lo conozco -.

El individuo me contó una historia de cómo había sido él quien había traído un contenedor con mi mudanza desde el puerto de Duala.  Yo le expliqué que se confundía de persona pero el individuo insistía en que si, que debía ser yo por que él había traído mi contenedor desde Duala con mi mudanza.  Le expliqué que mi mudanza había consistido en dos maletas y que antes de venir no había pasado por Douala, que no era yo el del contenedor.
Sin estar convencido volvió a preguntar, ¿Seguro que no es usted el del contenedor?  - Si seguro-. Un poco confundido me dio los buenos días y se fue.
Tiempo después volví a encontrar al mismo individuo y tuvimos casi exactamente la misma conversación, igualmente partió poco convencido pero nos dimos los buenos días muy amigablemente.

Este extraño encuentro no termino ahí, no. Volví a encontrar al individuo un par de veces más y la conversación se repitió. La última vez, después de su saludo entusiasata, se detuvo un momento, me vio detalladamente y antes de empezar la conversación del contenedor sonrió y me dijo - ¡Ah!  Pero no, usted es el que no es usted- ¿Cómo le va?
Lo he vuelto a encontrar y me sigue saludando muy amablemente y con gran sonrisa, yo respondo el saludo y ahí termina el asunto. Debo admitir que me molestaba un poco tratar de convencer al señor de que se confundía de persona, ahora me divierte que me reconoce por que “soy el que no soy”…. Surrealismo Africano.


Perdiendo el carro en Limbe

Camerún es un lugar lleno de diversidad, sin embargo se hace mucho la diferencia entre el Camerún francés y el Camerún inglés. Podríamos pensar que la principal diferencia es el idioma pero en realidad hay otras cosas que van desde el sistema administrativo hasta aspectos culturales heredados de las dos colonizaciones.

No voy a hacer un análisis detallado, que ha sido sujeto de muchos estudios ya, solo daré mi punto de vista que es que en efecto, la parte anglófona es más simple pero de todas formas los cameruneses de la región siguen siendo complicados.

En la parte anglófona, en realidad lo que se habla no es ingles sino Pidgin, una mezcla del inglés mal hablado con algunas lenguas locales. Entenderlo y hablarlo no es fácil al primer contacto, incluso para los que el inglés es su lengua nativa y por eso no hay mucha gente que aprenda el “Pidgin” de la región. Algunas personas hablan francés pero poco.

Limbe es una ciudad costera en Camerún a 45 minutos de Duala, la capital económica y según dicen, cuando hay un día claro es posible ver desde Limbe la costa de Malabo (Isla de Guinea Ecuatorial). Es un lugar bastante especial, cerca del Monte Camerún, en medio de la selva y tal vez uno de los únicos lugares del mundo en donde las plataformas petroleras se encuentras realmente cerca de la playa. De hecho aunque hay una gran actividad de pesca, en esta región la principal actividad es a partir de la refinería.

El clima lluvioso de ésta época del año, el ambiente rocoso y la luz de Limbe me hicieron pensar en el libro de Julio Verne de  viaje al centro de la tierra, en realidad está la impresión de que algún dinosaurio saldrá en algún momento.

En Limbe la arena es negra y muy fina, producto de las rocas del volcán (un poco como Cuyutlan en Colima pero aún más fina) y es uno de los principales centros turísticos de Camerún. El pueblo no es muy grande y las mejores playas se encuentran fuera de la ciudad. De hecho la playa de la ciudad estaba especialmente contaminada, estaba llena de basura que recogían con pala...Triste.



Sin embargo tiene un ambiente que me gusto, conocí gente muy interesante, lugares buena onda como el ARNE’s Café http://www.arnescafe.com/ con la mejor hamburguesa que he probado en Camerún y tragos coquetos buena onda con nombres bastante originales y unos dueños súper buena onda con quienes pudimos platicar bastante.


El viaje de fin de semana a Limbe lo aproveché con mi amigo Jake quién disfrutaba de su último fin de semana antes de regresar a su tierra.  El conocía muy bien la región después de haber vivido ahí por dos años y habla perfecto pidgin lo que permito que pudiéramos darnos un buen festín de pescado y camarones a un precio bastante razonable gracias a sus negociaciones en lengua nativa.


 








Su conocimiento en la región, en la lengua local y en el trato a las personas no solo nos ayudó a negociar el precio del pescado sino también me ayudo a “recuperar”(o en todo caso a no perder) mi carro. Aquí la historia.

Es verdad que en diversas ocasiones he "perdido" el carro, en algun centro comercial, el estacionamiento de la universidad o en la calle, normalmente por no poner atencion al estacionarme, pero esta vez fué diferente.

La última noche en Limbe, después de una escala en ARNE’s fuimos a un bar local, perfecto para una última cerveza en ambiente camerunés, brindar por mi última noche en Limbe y la despedida de mi amigo. Todo iba bien cuando hasta terminada la primera ronda de cerveza cuando un individuo se acercó preguntando si  yo era el propietario de una Mitsubishi Hilux, bueno, habrá que decir que son dos marcas diferentes y que abundan en igual número de cada una en Camerún…casi como taxis, así que le pregunte más detalles, no se si no le gusto mi tono, la pregunta o cual fue el problema pero el individuo se ofendió y estaba por partir. Mi amigo logro seguir hablando con él,  yo no entendí bien lo que decía pero entendí las palabras carro y llaves, así que decidí revisar mis bolsillos… En efecto, la llave del carro había decidido salir de ahí…

No me tomo mucho tiempo entonces para descifrar lo que el individuo quería decir y fui corriendo a ver si el auto estaba ahí, estaba. Cuando regrese al lugar donde el individuo que tenía las llaves hablaba con mi amigo, la conversación era sobre la facilidad de poder vender el carro por 5 o 6 millones en Duala sin problemas. 

El individuo argumentaba que sin embargo él había decidido devolver las llaves y yo en vez de agradecerle me había portado arrogante y lo había ofendido haciendo demasiadas preguntas (dos preguntitas fueron suficientes para herir susceptibilidades). Por supuesto me disculpé con cuanto argumento encontré pero incluso la carta de “no soy francés” no parecía funcionar, más bien fue Jake quién negocio todo según su experiencia de la región y logro que por 2000 FCFA (3 Euros)  el individuo nos regresara las llaves. 
Una vez limadas las asperezas y ya con las llaves en el bolsillo, agradecí al señor y hasta le di un abrazo, él se fue muy contento a comprar mas cerveza y seguir la fiesta.
Thanks a lot my friend!!

Ya de regreso en Yaundé, parte francófona de Camerún, al contar la historia, los comentarios han sido dentro del género “hum! Si hubiera sido en la parte francófona, ya le habrías dicho adiós a tu carro”. No sé si será cierto o no pero me parece muy posible aunque claro, espero nunca tener que comprobarlo.



Vista desde el mercado de pescado en Down beach
Down beach Limbe

 


martes, 13 de agosto de 2013

Rotación




Cuando se es expatriado o cuando el círculo cercano de amigos está compuesto en parte por ellos, hay un flujo constante de gente que viene y gente que se va.  A este intercambio constante de personas yo le llamo “La Rotación” en gran parte por que en general el que llega es para cubrir el espacio del que se va (por lo menos en cuestiones laborales), este fenómeno tiene dos caras diferentes.

Por un lado, resulta realmente interesante encontrar continuamente nuevas personas con diferentes nacionalidades, caracteres, idiomas, formas de pensar, etc. Muchos se vuelven muy buenos amigos, de otros nos olvidamos los nombres. Con algunos se coincide en ideas y en carácter, con otros se difiere pero hay respeto y con otros ni se coincide ni hay respeto pero al final no es grave porque nunca se está obligado a aguantar a nadie.

El otro lado de la rotación es que esas mismas personas que se encuentran, en determinado momento se van. Todos lo hacemos en algún momento, eso se sabe de antemano y de hecho, cuando se llega a un lugar nuevo una de las mejores formas de encontrar gente es ir a la fiesta de despedida de alguien (además en esta cuestión de expatriados me parece que nadie nunca va a juzgar a un colado).
Este proceso de Rotación lo vive generalmente el que se queda, al que se va le tocara comenzar de nuevo en otro país desconocido o enfrentar el proceso de readaptación al lugar de origen.

De todas formas, aunque se sepa desde el principio que todo el que viene se va (o en gran parte) pues una despedida es una despedida y aunque se organicen buenas pachangas, por más que se celebre siempre queda ese nudo en la garganta al momento de decir adiós a aquellos con los que se compartió. 

Algunos que llevan en esto mucho tiempo han logrado crear una barrera afectiva para lograr quedarse en un punto en donde se conoce gente nueva pero nunca se crean ligas demasiado fuertes, así el proceso de rotación es más sencillo. Yo prefiero dejar que las cosas tomen el camino que tengan que tomar y no dejar pasar la oportunidad de hacer una buena amistad aunque dure un periodo corto en el tiempo. Sin embargo, entiendo la perspectiva pues es verdad que puede resultar desgastante hacer esfuerzos para hacer amigos y después pasar a las despedidas, mientras más personas se conocen pues más personas se van y se vive esta rotación muchas veces.

Me parece algo normal en las relaciones humanas el crear lazos afectivos, somos entes sociales por naturaleza, por instinto nos integramos a un grupo o intentamos formar uno. Así, eventualmente siempre se termina estando en un círculo de amigos con los que se puede hacer de todo. En África me parece que es realmente importante tener a alguien con quien compartir cosas, con quién uno se pueda quejar del país, del trabajo o de lo que sea, descargar frustraciones y al mismo tiempo cargar energías para seguir lo que sea que nos encontremos haciendo.

Dependiendo el contexto en el que se viva, a veces en muy poco tiempo se llega a tener mucha confianza en alguien, eso hace que las despedidas sean complicadas especialmente cuando el ambiente en el que se vive es difícil o cuando el hacer nuevos amigos en un lugar nuevo ha sido un camino largo. 

Cuando hay alguien que se va, ya se está pensando en quién será el siguiente y por supuesto también se piensa en cuando será nuestro turno, es un poco como cuando alguien se muere pero con la diferencia de que en estas despedidas casi siempre existe la posibilidad de volver a encontrarse en algún momento con el que se fue, ya sea de visita, de paso o en cualquier lugar del mundo por el que la vida nos lleva. Pero es verdad que hay un poco de duelo, un poco en pensar “se nos fue”  o “se nos adelantó” como dirían las expresiones. 

Pero también está la otra parte, la parte de “la vida sigue” pues aunque las cosas cambian, al final todo sigue su curso. Además, herramientas como Facebook, Skype, Google+ hacen que la comunicación sea relativamente fácil sin importar la distancia permitiendo estar en contacto con las amistades, las buenas siguen en contacto, otras se van perdiendo poco a poco.

En mi caso, tengo la fortuna de decir que en este proceso de rotación que he vivido muchas veces ya, he encontrado grandes personas que ahora son grandes amigos y con los que me alegro de seguir en contacto, me alegro todavía más cuando nos hemos encontrado de nuevo y me gusta mucho que incluso con algunos he podido seguir organizando viajes y compartiendo muchas experiencias. 

Debo admitir que en este fenómeno de “rotación”, la parte de las despedidas nunca me ha sido fácil y en realidad no es algo que se facilite con el tiempo, pero de cualquier forma por más difícil que sea despedirse de alguien siempre habrá valido mucho más la pena haber podido compartir algunos momentos, la suerte de coincidir es algo increíble y no se debe dejar de lado.

Al final, lo que deja esta rotación de personas que vienen y van es una gran aportación, vale la pena aunque duela. Nos enriquece y nos construye y me parece que es parte de aprovechar cada momento de la vida  que no es más que una rotación más grande que no sabemos exactamente cuánto va a durar.